La fe, la esperanza y el amor

La fe levanta la mirada
cuando la noche quiere vencer;

no vive de lo que mira,
sino de aquello que Dios hace creer.

Es certeza en lo invisible,
confianza firme en el Señor;
es caminar sobre promesas
aunque tiemble alrededor.

La esperanza mira al cielo
cuando el mundo pierde luz;
sabe que no acaba todo
en la tristeza ni en la cruz.

Es ancla firme para el alma,
consuelo en la tribulación;
es esperar la gloria eterna
prometida en la redención.

Y el amor, mayor que todos,
no presume ni busca honor;

todo lo sufre, todo lo espera,
todo lo cubre con perdón.

La fe nos lleva hasta Cristo,
la esperanza al porvenir;
pero el amor refleja a Dios mismo,
porque en amar se aprende a vivir.

Fe sin amor se vuelve fría,
esperanza sin amor, ilusión;
mas cuando el amor las abraza,
las tres caminan hacia Dios.

La fe cree en la Palabra,
la esperanza aguarda su cumplimiento;
el amor convierte esa fe viva
en obras, entrega y sentimiento.

Como enseñó el santo apóstol,
todo don puede cesar;
lenguas, ciencia y profecías
un día habrán de pasar.

Pero hay tres que permanecen,
brillando ante el dolor:

la fe, la esperanza y el amor;
pero el mayor de ellos es el amor.

Porque la fe será cumplida
cuando veamos al Salvador;
la esperanza será coronada
en la presencia del Señor.

Mas el amor nunca termina,
ni se apaga en la eternidad;
pues Dios es amor perfecto,
fuente de toda la verdad.

¡Oh Cristo, fe de nuestra alma,
esperanza de salvación,
amor eterno derramado
en la cruz por redención!

Tú eres la fe que nos sostiene,
la esperanza que no morirá
,
el amor que vence al mundo
y por los siglos reinará.

Cuando la fe llegue a su meta
y la esperanza vea Tu esplendor,
seguirá brillando eternamente
la llama santa de Tu amor.

Porque todo don será cumplido,
toda sombra pasará;
pero el amor que nace en Ti, Señor,
nunca, nunca acabará.

¡Gloria a Cristo, Amor eterno,
Rey de gracia, paz y luz!
Nuestra fe halla su gobierno
en Tus brazos y en Tu cruz.

Tú eres firme fundamento,
esperanza y salvación;
eres paz en el tormento,
eres vida y redención.

Cuando el mundo haya pasado
con su gloria y su fulgor,
quedará glorificado
para siempre Tu amor.

Pues la fe será cumplida
cuando vea a plena luz,
y la esperanza encendida
contemplará a Cristo Jesús.

Mas el amor será la vida,
sin tristeza ni dolor;
será llama bendecida
en Tu presencia, ¡oh Señor!

           Juan Cid